Los Premios IG Nobel reconocen cada año a diez grupos de científicos que "primero hacen reír a la gente, y luego le hacen pensar".
¿Se ha preguntado alguna vez por qué unas personas se encuentran con una pequeña bola de pelusa en el ombligo tras ponerse una camiseta durante un rato, y por qué otras no? Karl Kruszelnicki sí. Pero él no solo se hizo la pregunta y se puso a pensar en otra cosa, como haría cualquiera. Este doctor de la Universidad de Sidney realizó una encuesta sistemática para obtener datos rigurosos sobre la 'pelusilla' del ombligo.
Y ojo, extrajo una serie de conclusiones: para empezar, que la pelusa del ombligo consiste principalmente en las fibras sobrantes de la ropa, mezcladas con piel muerta y algo de vello. Que esta 'pelusilla' se desplaza de abajo arriba, como resultado de la fricción del vello corporal con la ropa interior, que arrastra las fibras sueltas hacia el ombligo. Que las mujeres tienen menos pelusilla en el ombligo porque su vello corporal es más fino y corto, y que su color azul se debe a la existencia de fibras azules en la mayor parte de las prendas de vestir. Por último, lo más importante: la existencia de pelusilla en el ombligo no reviste ningún peligro para la salud -ya pueden respirar tranquilos.
Pues bien, el 'estudio' le valió a Kruscelnicki un premio, el Ig Nobel. Por si no los conocen, estos galardones son una parodia norteamericana de los Premios Nobel, y se entregan cada año por los logros de diez grupos de científicos que "primero hacen reír a la gente, y luego le hacen pensar". La ceremonia de los premios se celebra en el Sanders Theatre, de la Universidad de Harvard. Allí fue donde el doctor australiano recogió con orgullo su galardón, y donde muchos otros han sido 'reconocidos' desde 1991.
En este 2012, por ejemplo, Anita Eerlan, Rolf Zwaan y Tulio Guadalupe fueron recompensados por su estudio sobre cómo la torre Eiffel parece más pequeña si se mira inclinándose uno a la izquierda. El año anterior, Daryll Gwynne y David Rentz recibieron su premio por descubrir qué determinado tipo de escarabajos se aparean con ciertos tipos de botellas de cerveza australiana. Y no se pierdan el estudio del año 2010 desde la Universidad de Catania: Alessandro Pluchino, Andrea Rapisarda y Cesare Garofalo demostraron matemáticamente que las organizaciones se vuelven más eficientes si ascienden al azar a su personal. Obviamente, recibieron su galardón.
La gala de entrega de estos premios se retransmite cada año por radio e internet y, vista la 'entidad' de los descubrimientos que se reconocen, se cierra siempre con esta frase: "Si no ganaste un premio (y especialmente si lo hiciste) mejor suerte para el próximo año". Imposible definirlo mejor.
Fuente e imagen: Diario Ideal


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