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14/12/09

El rayo que no cesa.



El espectacular Relámpago de Catatumbo genera el 10% de la capa de ozono. Los venezolanos quieren que sea Patrimonio de la Humanidad.

Una noche de 1595, Sir Francis Drake se disponía a saquear Maracaibo. Sus naves se aproximaron a la costa, al abrigo de la oscuridad, pero había un factor con el que el pirata inglés no contaba. La amenaza fue descubierta por la guarnición de la ciudad gracias a los haces de luz de un enorme rayo visible desde 400 kilómetros de distancia: el espectacular Relámpago del Río Catatumbo. Dos años después, Lope de Vega relataría en el poema épico 'La Dragontea' la mala pata de Drake, desenmascarado por un prodigio que parecía inconcebible. Y ahora, al cabo de cinco siglos, los venezolanos esperan que la Unesco lo reconozca como Patrimonio Natural de la Humanidad, con lo que sería el primer fenómeno meteorológico que recibe esa distinción. Les sobran razones: además de tratarse de un portento ambiental único en el mundo, funciona como una fábrica que produce el 10% de la capa de ozono del planeta. Y se encuentra en peligro, ya que, según alertan los expertos, podría acabar desapareciendo a causa del cambio climático.

El rayo fue bautizado con el nombre del río homónimo que nace en Colombia y desemboca en el lago Maracaibo, al que aporta el 60% de su caudal. Además, la resonante palabra sirve como onomatopeya de su sonido. El rayo es un auténtico orgullo para Venezuela, especialmente en el estado de Zulia, en cuyo escudo oficial destaca el chispazo amarillo sobre el negro de la noche y el azul más claro del cielo diurno. En 2005, el gobierno local lo declaró Patrimonio Natural del Zulia, pero, aunque en estos años ha aumentado el turismo para contemplar la imponente belleza del rayo, los habitantes de la zona continúan viviendo en la pobreza.

«Tiene un promedio de 28 descargas eléctricas por minuto, 7 horas diarias, 140 días anuales, y produce 1.646.400 descargas eléctricas al año», detalla el ambientalista venezolano Erik Quiroga. Según explica, «en diez minutos de recurrencia genera una energía que bastaría para encender las bombillas eléctricas existentes en toda Sudamérica». No en vano, es el primer generador de electricidad de origen tormentoso del planeta. La Universidad Simón Bolívar de Caracas cifra la intensidad anual de las descargas en hasta 400.000 amperios y confirma que su luz es visible desde una distancia de 400 kilómetros: es decir, que si el fenómeno se produjera en Madrid, sería visible desde Bilbao y Granada. Los expertos locales lo conocen también como el 'Faro de Maracaibo', porque su luz se contempla desde la entrada del golfo de Venezuela y desde las vecinas Antillas Holandesas.

Fuente de la noticia y noticia completa en: http://www.ideal.es/jaen/20091214/sociedad/rayo-cesa-20091214.html

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