El Hospital de la Vall d'Hebron de Barcelona ha instalado el acelerador de radioterapia Halcyon
en España, el más innovador en tratamientos de cáncer, capaz de reducir
el tiempo de radiación y aplicar dosis bajas en tejidos sanos para
reducir los efectos secundarios en los pacientes.
Este acelerador de radioterapia es el primer equipo instalado en Vall d'Hebron gracias a la Fundación Amancio Ortega, que ha donado siete millones de euros
para la compra de tres equipos punteros en la lucha contra el cáncer, y
empezó a utilizarse la semana pasada con tratamientos de alta
precisión, de una forma muy rápida y segura y con una alta calidad de
imagen.
Los doctores Jordi Giralt y Mercè Beltran,
jefes del Servicio de Oncología Radioterápica y del Servicio de Física y
Protección Radiológica, respectivamente, han explicado este lunes en
rueda de prensa que el acelerador es el más moderno en su campo ya que
distribuye las dosis de radiación idóneas para los tratamientos de
radioterapia de intensidad moderada (IMRT) y arcoterapia volumétrica de
intensidad modulada (VMAT).
"Con esta máquina podemos administrar altas dosis de radiación en los tumores aplicando niveles bajos de dosis en los tejidos sanos, lo que reduce los efectos secundarios del tratamiento", ha indicado Beltran.
Una novedad de este nuevo acelerador de radioterapia es que incluye un sistema de control de imagen obligatorio, ya que cada día toma una imagen del paciente colocado en la mesa de tratamiento antes de administrar la dosis de radiación.
"En pocos segundos, Halcyon compara la imagen del
tratamiento planificado con la imagen real del día y aplica
automáticamente los desplazamientos necesarios para que el paciente
reciba la radioterapia en el lugar calculado", ha precisado la doctora
Beltran.
Unas 450 personas enfermas de cáncer al año se
podrán tratar con el nuevo acelerador en Vall d'Hebron, que se dedicará a
pacientes con tumores en la zona pélvica, como de próstata y los
ginecológicos, además de cánceres de pulmón.
La sala o búnker, como la llaman las personas que
trabajan en ella, en la que está instalada la nueva tecnología ha sido
adaptada especialmente y se han hecho, además, dos falsas ventanas de
techo que simulan un cielo con nubes, si el tratamiento se recibe por la
mañana, o con estrellas, si es de noche, para evitar la sensación de claustrofobia que puede causar estar en ese lugar, ha explicado la doctora Beltran.
Vall d'Hebron incorporará antes de final de año dos máquinas más gracias a la donación de la Fundación Amancio Ortega, una para tratar tumores infantiles con una máxima precisión y otra para el cáncer de mama.
El director general de la Fundación, Raúl Ortega,
que no es familiar de Amancio Ortega, ha acudido este lunes al Hospital
de la Vall d'Hebron para tratar con los médicos la gestión de la
donación, aunque ha declinado hacer declaraciones a la prensa.
Fuente e imagen: El Español


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