Evangelion es para muchos un fenómeno de masas, casi una forma de
vida, antes que un anime.
Evangelion is life. Bromas aparte, lo que sí
piensa mucha gente es que estamos ante uno de los mejores animes de la
historia, y es que esta obra de Hideaki Anno es la consagración de una
trayectoria tan densa como compleja. Pero vamos a lo que de verdad
importa si te has hecho estas preguntas: "¿Y si Evangelion es de mechas y
a mí no me gustan?" o "¿Por qué debería ver Evangelion?" Si te has
hecho esta pregunta: acompáñanos en esta lectura.
Imaginamos que, para los que no conocéis o no habéis visto Evangelion ni ninguno de sus 26 episodios, por
mucho que os la hayan recomendado, tendréis la duda sobre si la gente
se ha podido "flipar" en exceso. Pues no, todas las leyendas sobre este
anime son ciertas y no importa lo altas que sean nuestras expectativas.
Recomendaciones y consejos previos antes de consumir Evangelion
- Si eres fan del anime y no la has visto, no te preocupes. Como siempre digo, los grandes clásicos siempre van a estar ahí, Cowboy Bebop, Monster... Haces totalmente bien en ver anime de ahora. Eso sí, intenta que siempre estén acabados. No por no haber visto algo vas a ser más o menos conocedor de cine, anime o videojuegos.
- Evangelion no es un logro. No es una serie pendiente. Es algo más, y para lo que se necesita estar completamente despejado y desconectado de todo. Si ves Evangelion, de verdad, no veas más series a la vez, intenta verla del tirón. Comparada con otros animes es corta, pues son tan solo 26 episodios.
- Dado a que va a llegar a Netflix, mi recomendación personal es ver los 26 episodios y, casi inmediatamente después, la película de The End of Neon Genesis Evangelion, que incluye algunos capítulos más de la serie.
Evangelion, ¿pero no es un anime de mechas?
Lo primero de todo, Evangelion no es un anime de mechas. Es una duda que mucha gente tiene, y que hasta algún amigo cercano me ha llegado a declarar. No les culpo: muchas de las imágenes que aparecen en las redes, vídeos de Youtube, clips de la serie, son o bien de un anime de mechas, o un anime corriente, incluso con gags de humor. Pero repito: Evangelion no es un anime de mechas, ni es una serie convencional.
¿De qué va entonces Evangelion?
Os explicaremos brevemente su sinopsis y contexto: Un cataclismo llamado Segundo Impacto ha llevado a la humanidad al borde de la extinción. El hombre se enfrenta a unas criaturas llamadas “Ángeles”. Para ello, la ciencia moderna ha dado lugar a los EVA, la esperanza "robot mecanizada" que deben ser pilotados para combatirlos. Shinji, el protagonista, es llevado a Tokio 3 (último bastión de Japón) para reunirse por primera vez en años con su padre, quién solo quiere manipularlo para pilotar uno de esos últimos mecha.
Lo que nos cuenta realmente:
Neo Genesis Evangelion es una obra sobre los sentimientos. En concreto, los de su creador Hideaki Anno, quien atravesaba una profunda crisis durante su creación, por lo que resulta inevitable encontrar un hiperrealismo sensible. Esto da cabida a todas y cada una de las diferentes fases padecidas por una persona que atraviesa una profunda depresión, donde personajes abominablemente humanos convalecen, absorben golpes y agonizan por cada uno de sus diferentes conflictos. Evangelion es una obra terriblemente convulsa, y sobre todo, humana.
La deconstrucción del género "meca"

Su creador y director, Hideaki Anno, se encargó también de los diseños de los mechas, junto con Ikuto Yamashita. Hiroshi Kato se ocupó de la dirección artística. El EVA de Evangelion, es decir su robot, es uno de los primeros y más determinantes indicativos de que Hideaki Anno está dispuesto a romper los moldes. Su diseño es puramente orgánico e introduce el concepto de la síntesis de la anatomía humana con el modo de diseñar a los nuevos robots.
Motores, conductos que pareciesen venas, un líquido donde sumergir al piloto y al gigante metálico, semejante al líquido amniótico para reforzar esa sensación de feto latente o criatura viva durmiente, donde convive la gestación de la madurez del propio piloto. Por primera vez, estos están sincronizados psicológica y físicamente: sienten, padecen el dolor del autómata, quebrándolos y afectándolos. La acción, el espectáculo de pirotecnia y el componente paramilitar se hacen a un lado, para dar rienda suelta a lo puramente humano. Porque eso es sobre lo que Evangelion discurre: sentirse en la piel de los demás, empatizar con el prójimo, sobre las personas.
Mientras que en series como Gundam la acción contaba con el aderezo del guión, Neon Genesis Evangelion es un guión que ni siquiera esa acción perteneciente al genero es capaz de interrumpir. Las batallas que tanto lo caracterizan acarrean un constante conflicto emocional consigo: miles de víctimas, la naturaleza y adaptabilidad de los ángeles que son la prueba viviente del ser humano enfrentado al mismísimo dios o lo divino. Seres que no solo se adaptan para ser más eficientes en la pelea, sino para acelerar una búsqueda deshumanizada y trascendental. Ese enfrentamiento del hombre contra Dios desdibuja un ambiente profundamente místico, atemorizante, que cala y transparenta la filosofía existencialista con la que juega en todo momento la obra. Una deconstrucción brillante que pregunta constantemente a nuestro hacer como espectadores y creadores qué creamos y para qué.

Así, se da a entender que será física y emocionalmente manipulado como si fuera una herramienta. Durante el segundo episodio, Evangelion nos hace creer que Shinji pierde su primera pelea, una que gana el propio robot al tomar el control, pero para su protagonista es una derrota. Shinji intenta ser un héroe y el resto del mundo conspira para impedírselo.
Solo hay dos momentos en los que logra ser un héroe, y es porque él mismo toma la iniciativa y por tanto decide que es un ser humano. En la mayoría de casos, el protagonista suele ser alguien especial, se lo espera, o deifica, pero cada vez que Shinji trata de triunfar, empequeñece como persona y gana valor como herramienta. El héroe vive un proceso de aprendizaje, sensaciones, desafíos, pero no es así con Shinji. Cada vez que gana una batalla, siente que lo ha hecho porque es lo que sencillamente se espera de él.
Los personajes
El resto de elenco de personajes no se libran de esa misma reconstrucción. Su maestra y consejera, Misato, se presenta de forma sensual. Pero luego, resulta que ese carácter es una máscara que lleva para no venirse abajo. Asuka, la compañera piloto de Shinji, aparece como otro personaje femenino adolescente más, cuya relación amor-odio es la base de su interacción con el protagonista.Sin embargo, no se tarda en atestiguar que su arrogancia es real, que su odio y desprecio es real, con un trasfondo profundamente traumático. Hideaki Anno exhibe la complejidad del ser humano: todos tenemos nuestros conflictos, dramas internos, cicatrices, que acentúa el ámbito restante al que pertenece Evangelion, el realismo épico.

La serie expone sus temas centrales: el dolor y la depresión, en el que su protagonista a modo de catalizador, constituye un reflejo imperfecto de lo que somos. El conflicto de Shinji Ikari es para consigo mismo, su desprecio y esa cómoda resignación que finge aceptar en todo momento. Ninguna batalla lo convierte en mejor persona, solo constituye un pequeño parche. Incluso destaca como piloto de manera brillante, evidenciando que estamos ante alguien definitivamente especial por dominar al robot, pero él en todo momento se siente miserable. Las penas de los personajes son propias, chocan con sus traumas y propias ideas del mundo, de erizos emocionales que tratan de estar con alguien pero a los que acaban hiriendo con sus púas.
Por qué ver Evangelion
Si hay algo que marca la diferencia entre Evangelion y el resto de obras animadas, ya sean niponas o extranjeras, es el valor de Hideki Ano para llevar a cabo una obra sin concesiones. Es plenamente inspirador: no otorga la razón, simplemente nos dice que somos mortales, ofreciéndonos un espejo en el que mirarnos, uno plagado de los mismos momentos rotos, frágiles, de los que puede estar plagada una vida humana, personajes rotos. Expone nuestros fallos, y al hacerlo nos iguala a todos, crea un entendimiento entre personas. El capitulo final es el amor propio, libertador de las cadenas que nos encierran en esos momentos, donde la obra acaba por creer en la naturaleza de lo que somos.
Ah, y la música del opening es brutal, por supuesto.
Fuente e imagen: HobbyConsolas

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