Algunas ciudades han apostado por la vigilancia de zonas concretas con cámaras, que en los días que corren, son un instrumento admitido y conocido por la ciudadanía y que resultan ser una herramienta fiable para identificar a las personas que, como en casos recientes en La Carolina, se dedican al vandalismo. Las cámaras, a fin de cuentas, ahorran dinero a los ayuntamientos, sirven para identificar y castigar económicamente a los vándalos , y reducen futuras acciones incivicas que, de no ser por ellas, se repetirían varias veces al año en puntos concretos.
¿Debería ser el momento de plantearse estas medidas en La Carolina? No es justo que paguen todos por las faltas de unos pocos o que se tilde a ciertas zonas de la ciudad como poco cívicas cuando la mayoría de los carolinenses cumplen con educación y entendimiento con sus deberes y derechos.


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