Como recuerdo en un joyero, al fondo de un cajón o en una cartera extraviada. La peseta sigue entre nosotros, aunque desapareciera oficialmente del mercado el 28 de febrero de 2002. Algunos ejemplares de la antigua moneda pueden alcanzar los 20.000 euros en subasta. Una cuantía exorbitada a cambio de unos metales que, en muchos casos, no llegaron a circular. Y es por ello que resulta «casi imposible» que alguna de estas monedas permanezca en un rincón de casa. Lo aseguran los expertos coleccionistas, que atestiguan cómo en las últimas semanas ha sido continuo el peregrinaje de familias enteras con bolsas de 'calderilla' que pretendían cambiar por cantidades millonarias.El domingo, en el mercado de filatelia y numismática que se celebra junto al edificio de Correos, media docena de curiosos se acercaron al puesto de Alfonso Moreno para mostrarle sus monedas. Y ninguna tuvo premio: «Es casi imposible que se tenga en casa una de esas», sentencia el experto. No sólo ocurre con los metales, sino con billetes y sellos. Cada cierto tiempo se extienden rumores sobre piezas de colección que alcanzan cotizaciones estratosféricas, y con ellos las esperanzas de obtener un buen pellizco a cambio de un objeto que permanecía en el olvido.
Mariano Villafranca, dueño de El Galeón, ha llegado a tener cola en el único local especializado en monedas y billetes que sigue abierto en la capital. «Hasta he dejado descolgado el teléfono», asevera al referirse al reciente aluvión de solicitudes. Cavilaciones que se suelen desvanecer. Estos bienes son carne de coleccionista por su rareza: tiradas limitadas, de materiales peculiares o que ni siquiera llegaron a los bolsillos.
En el chambao del numismático malagueño José Ramos, entre miles de metales de toda la Unión Europea, sellos y billetes de singular extravagancia y hasta históricos soldaditos de plomo, hay varios archivadores dedicados a la peseta. Reconocen los expertos que hay piezas que se pueden llegar a vender por decenas e incluso miles de euros. Pero se muestran escépticos ante las cantidades que manejan portales web como Foronum y Todo Colección: hasta 20.000 euros. Más de tres millones de las antiguas pesetas.
«No sé de dónde ha salido ese bulo», critica Ramos. Asegura que las pesetas con más valor que llegan a sus manos no superan los diez euros. Y pone un ejemplo: «Me ha llegado un señor diciendo que los 80 céntimos del Mundial del 82 se están pagando a 400 euros. Yo los tengo aquí a uno». No obstante, señala que determinadas pesetas, como las acuñadas entre el 1946 y 1948, «pueden valer entre cinco o seis mil euros, pero son contadas».
Coincide su colega y vecino de mercadillo Alfonso Palma que hace 40 años se enamoró de una moneda y aún hoy dedica sus días a la numismática. Pero, como en el caso anterior, apostilla que hay momentos en los que rozar o superar los 20.000 euros en subasta no es ninguna locura. Por ejemplo, «con unas monedas de 100 pesetas que se hicieron en oro, pero ocho o diez». Ante las comunes pesetas y 'perras gordas' no le queda más remedio que disculparse ante el ilusionado vendedor y advertirle de que no valen nada: «No suele caer la breva».
Son pocos los afortunados que venden un duro a tres millones de pesetas. Queda el consuelo de que hasta el 31 de diciembre de 2020, esos duros pueden cambiarse por euros en el Banco de España. Calcula esta institución que todavía hay en cajones, joyeros y carteras extraviadas 275.000 millones de pesetas.
Fuente e imagen: Diario Ideal.

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