Juan Patón colabora en un grupo de facebook dedicado a nuestra localidad su historia, contemporánea y pasada, además de muchos otros datos curiosos. Aquí dejo una pequeña historia que comparte Juan con todos por la citada red social.
Agosto de 1916. Un mes que nuestros antepasados tardarían años en olvidar, si es que alguna vez pudieron hacerlo. El niño Diego Castro, de doce años de edad, fue a bañarse a la charca de los tejares, que escondía en su lecho el peligro de los lodos. Nadie lo vio, nadie pudo socorrerlo. El fondo lo retuvo. Tras una ardua tarea de salvamento, pudo al fin recuperarse el cadáver.
Un suceso que, aun hoy, nos impresiona de la misma manera que sacudió las conciencias de los carolinenses hace 100 años justos. La fotografía que adjunto (Alcañiz) corresponde a las labores de prospección del fondo de la charca. No siempre la historia nos trae anécdotas amables, pero conocer estos sucesos sirve para comprender mejor las penalidades pasadas por nuestros antepasados, sobre las que el tiempo va colocando el velo del olvido, pero que también forman parte de nuestra identidad colectiva carolinense.


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