Jóvenes emprendedores crean sus propias empresas con la idea de abrirse camino en el marcado laboral.
Estaban hartos de esperar esa oportunidad laboral que nunca llegaba. Se resistían a engrosar las cifras del paro en un municipio que no llega a los 5.000 habitantes. Un pueblo, Vilches, próspero hasta hace unos años, que ha sufrido la desaparición de dos de sus tres grandes empresas (la metalúrgica Copema, y la cerámica Gres Vilches, sólo queda Coosur) y que ve como su estación de ferrocarril, fuente de riqueza directa e indirecta, se disuelve como un azucarillo.
Los ocho son jóvenes emprendedores que arrancan 2013 creando sus propias empresas, todas del sector servicio. Los ocho desde la ilusión y con la ayuda familiar lanzan un pulso a una crisis que está hasta por llevarse la gastada sensibilidad de las conciencias.
Yolanda Castillo y Gema Prada abren una tienda de herbodietética y parafarmacia. Yolanda trabajaba en el sector de la alimentación, Gema como topógrafa, Ambas se habían quedado paradas y han decidido unir ahorros e ilusiones montando en el Camino Real, arteria principal de la población, esta empresa todo un descubrimiento no ya en Vilches sino en la comarca condatense. Yolanda dice que buscaban algo novedoso y lo han encontrado en este negocio que oferta desde alimentos sin gluten para celíacos, hasta los servicios profesionales de un nutricionista, pasando por productos de higiene y cuidados del bebé, tratamientos para pérdida de peso y toda suerte de hierbas y productos naturales.
En la propia calle, cierra un banco, La General, y en el mismo local 3 matrimonios, familiares entre sí, abren una tienda de carnicería, charcutería, frutas y verduras. Especializada en carnes de cordero, cerdo y ternera, animales criados en la zona, los propietarios del negocio, con experiencia en la alimentación ya que llevan 12 años con un supermercado abierto en Linares, aseguran que lo que les ha llevado a la apertura es el estratégico lugar en el que han podido ubicarlo.
Formación académica
También en Camino Real Melchor Hervás abre una peluquería de caballeros. Melchor, que tiene 19 años, sondeó el mercado laboral del pueblo y ve futuro en este negocio que solo cuenta con un establecimiento de características parecidas. El joven vilcheño, que se formó en una academia de peluquería de Linares, reconoce que su local de trabajo, llamativo por su amplitud, por la luz que contiene y por sus colores cálidos, es una realidad gracias a la ayuda de sus padres.
Más joven aún, con apenas 18 años, Juan Fernando Garzón pone en marcha una tienda de alimentación, que vende de todo: fruta, verdura, pan, ultramarinos: «En la parte alta del pueblo no había ninguna tienda, así que no me lo pensé dos veces». Juan Fernando, que tiene la ayuda de Juana, su madre, sabe que no será fácil competir con los supermercados o con la grandes superficies, pero advierte de que lo intentará empleándose con atención personalizada, la de toda la vida: «Mis productos estrellas son el paté de perdiz, el queso de cabra de Casares (Málaga) y la fruta de la huerta murciana. Los domingos también venderemos pan».
Comidas para llevar
Carmen Antonaya, casada, madre de dos hijos, se ha decidido por el sabor casero de las comidas tradicionales para llevar. Carmen ha abierto una tienda en el mercado de abastos y desde ella lanza los menús diarios al precio de 5,50. «Un día el menú es a base de lentejas, arroz 5 delicias, pez espada y postre; otro, garbanzos con callos, harapos con liebre y postre. Cada día realizamos distintos tipos de comidas caseras. Contamos con platos individuales y menús diarios con servicio a domicilio, además de platos especiales por encargo y servicio de catering para cualquier tipo de evento». Carmen acaba de abrir y ya ve como la demanda de migas, cochinillo asado, carne mechada, pan de queso, piernas al horno, surtido de canapés, sorbetes, leche merengada o tartas de tres chocolates es alentadora. «De momento tenemos 3 clientes mayores a los que les llevamos la comida todos los días. A ellos se les hace un precio especial».
En la barriada de La Estación, cerca del ferrocarril y en el nudo que conduce a las carreteras de Arquillos y La Carolina, un joven matrimonio de origen pakistaní ha puesto en funcionamiento una tienda de kebab. El establecimiento especialista en carne a la parrilla lleva un nombre muy nuestro, ‘Andalucía’, y ya empieza a tener sus primeras demandas de tortillas y pizza turca.
En la calle Andrés Segovia la joven Isabel Beltrán abre un local de fotografía destinado a realizar reportajes de bodas, bautizos y comuniones; orlas para colegios; restauración de fotos antiguas y fotografía industrial y publicitaria.
Más atípico por su envergadura es el centro de ocio, salud y deporte montado en el polígono industrial por el carolinense, profesor académico de judo y especialista en Educación Física, Manuel Ferrón. Este proyecto, que se hizo realidad al acabar el año, cuenta con 700 metros cuadrados útiles en los que se imparte desde artes marciales a ciclo indoor, pasando por rokódromo, sauna, danzas orientales, boxeo o tatami. «Contamos con zonas cardio-vascular, de preparación al parto y de recreo; zona de usos múltiples y bóxer médico y de fisioterapia. Si la iniciativa funciona, en un futuro podrían abrirse consultas médicas, incluido el servicio de pediatría».


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