
La Era del Crepúsculo comenzó con un pequeño conflicto por el corredor Quann. Lo que entonces parecía una disputa menor se convirtió en la primera gota del torrente de la guerra. Desde Quann, pronto surgieron mil escaramuzas y disputas por toda la galaxia. Los gobernantes Lazax buscaron desesperadamente tratar de evitar que su autoridad imperial se desintegrase, y para ello distribuyeron sus tropas a lo largo y ancho de la galaxia. Todo fue en vano. Las ambiciones que se habían mantenido siglos en secreto y las antiguas rencillas por fin encontraron una válvula de
escape, y las razas se alzaron unas contra otras en nombre de la soberanía, la rebelión y la defensa propia.Los últimos días del Imperio Lazax empezaron el año setenta y tres de las Guerras del Crepúsculo, cuando la Federación de Sol emprendió un asalto mortal sin previo aviso directamente sobre Mecatol Rex, el planeta capital del imperio. Comenzó un decisivo combate por controlar la ciudad imperial, librado tanto con diplomacia y engaños como con tropas y naves estelares.
Ésta es la historia de ese combate.
Rex: Últimos días de un imperio es un juego de tablero de negociación, traición y guerra en el que de tres a seis jugadores toman el control de grandes civilizaciones interestelares que compiten por dominar la capital de la galaxia. Ambientado 3.000 años antes de los acontecimientos de Twilight Imperium, Rex cuenta la historia de los últimos días del Imperio Lazax y ofrece a los jugadores apasionantes capacidades de raza asimétricas y una miríada de oportunidades para la diplomacia y el engaño.
Negociación, traición y guerra
En Rex: Últimos días de un imperio, los jugadores luchan por controlar ubicaciones vitales por todo un mapa de Ciudad Mecatol, cuyo tamaño rivaliza con el de cualquier continente. Un jugador sólo podrá dominar el corazón del moribundo imperio si se hace con tres ubicaciones clave, o más cantidad si está aliado con otras facciones.
Por desgracia, el continuo bloqueo Sol hace que como poco sea difícil reunir tropas. A menos, claro está, que seas la Federación de Sol o sus desleales aliados, los Hacan, que abastecen a la flota del bloqueo. Los líderes más astutos deben obtener el apoyo de la población local, descubrir alijos de armas ocultos y hacerse con el control de instituciones clave. En relación a las mecánicas de juego, esto significa que los jugadores deben controlar las zonas que proporcionan Influencia, que a su vez se "gasta" (entre otras cosas) para traer fuerzas militares pasando el bloqueo Sol. Esas fuerzas serán necesarias para ocupar las zonas clave de la ciudad necesarias para ganar la partida. Desde el momento en que se realice el primer disparo, los jugadores tendrán que ser agresivos para buscar los medios con los que hacer que el conflicto redunde en ventaja suya.Mientras las grandes razas luchan por la supremacía en el vacío de poder que deja un emperador muerto, las enormes naves de guerra Sol llevan a cabo devastadores bombardeos sobre la ciudad. Esta flota de la Federación de Sol se mueve de forma sistemática sembrando el caos en la superficie del planeta y atacando grandes porciones del tablero de juego con sus destructivas capacidades.
Las fuerzas de tierra Sol son las únicas que reciben aviso del ataque de la flota; todos los demás tendrán que buscar refugio en los pocos lugares con escudos defensivos operativos... o ser aniquilados en la lluvia de fuego subsiguiente.
Aunque la diplomacia abierta y los tratos a escondidas a menudo pueden mitigar la necesidad de derramar sangre, el combate directo puede resultar inevitable. Cuando dos o más fuerzas enemigas ocupan la misma zona, tiene lugar una batalla. La fuerza militar de cada jugador se basa en la suma total de tropas de las que está dispuesto a prescindir, así como la fuerza del Líder elegido. Por lo tanto, los Líderes de una facción pueden tener una importancia vital en el combate... ¡pero cuidado! Uno o más de tus Líderes podrían estar a sueldo del enemigo, y si tus fuerzas combaten bajo las órdenes de un traidor así, la derrota está asegurada. Así pues, ya sea en el campo de batalla o en la asamblea del Consejo Galáctico, ten cuidado con en quien confías.
Aunque la diplomacia abierta y los tratos a escondidas a menudo pueden mitigar la necesidad de derramar sangre, el combate directo puede resultar inevitable. Cuando dos o más fuerzas enemigas ocupan la misma zona, tiene lugar una batalla. La fuerza militar de cada jugador se basa en la suma total de tropas de las que está dispuesto a prescindir, así como la fuerza del Líder elegido. Por lo tanto, los Líderes de una facción pueden tener una importancia vital en el combate... ¡pero cuidado! Uno o más de tus Líderes podrían estar a sueldo del enemigo, y si tus fuerzas combaten bajo las órdenes de un traidor así, la derrota está asegurada. Así pues, ya sea en el campo de batalla o en la asamblea del Consejo Galáctico, ten cuidado con en quien confías.

Todo esto, más varias reglas opcionales y variantes extra, significa que no habrá dos partidas exactamente iguales de Rex: Últimos días de un imperio. Y a la rejugabilidad del juego también contribuyen las capacidades asimétricas de cada facción, ya que cada una de ellas ofrece una experiencia de juego única.
Seis grandes razas, seis experiencias muy distintas
Seis grandes razas luchan por controlar Ciudad Mecatol, cada una de ellas con sus propios objetivos y estrategias.
El Imperio Lazax
La Federación de Sol
Las Universidades de Jol-Nar
Los Emiratos de Hacan
El Reino Xxcha
La Baronía de Letnev
Cuando las fuerzas Sol atacaron por fin, dos divisiones enteras de guerreros Letnev aparecieron para hacerse con el control de los astilleros de Mecatol, donde habían estado escondiéndose en enormes naves mercantes mientras esperaban que llegara el fatídico día. Ahora que la ofensiva Sol sobre Ciudad Mecatol está en su apogeo, los Letnev están bien posicionados para hacerse con el poder.
El emperador ha muerto, y los últimos días del Imperio Lazax parecen inminentes. Quien controle la capital seguramente influenciará el destino de la galaxia durante los oscuros años que vendrán. ¿Aprovecharás esta reluciente oportunidad que yace entre el caos y las cenizas? ¿Te alzarás para controlar lo que fue el corazón del imperio, y que volverá a serlo?

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