Nos mandan un mensaje con esta imagen del año 1956 por su actualidad reciente, y es que la antigua familia trol que habitaba los bajos del puente de los Cinco Ojos ha regresado a nuestra localidad y vuelve a habitar este paso.
Como pago por cruzar el puente a cualquier viajero, la familia pide el pago de un polvorón o mazapán, que de paso viene muy bien para alimentar a sus pequeñines.
La negativa de pago, además del cierre del camino para el viajero, suele llevar consigo un coscorrón para todo aquel de reflejos lentos.

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