Los templarios resucitan en Jaén
«En realidad la orden nunca desaparece, sino que pasó a la clandestinidad con
distintas formas como la masonería o los ‘iluminati’», explica setecientos años después Diego Moya, regente de la Tercia de Martos de la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén, que resucitó la historia pública de los templarios en Jaén el 22 de abril pasado con una misa en la parroquia de San Amador y Santa Ana.
Los cinco templarios de Jaén de esta rama son un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía, otro funcionario de Ayuntamiento, un maestro, un empresario y un trabajador asalariado. «La dualidad monje-guerrero se mantiene adaptada a los tiempos. Luchamos contra la injusticia venga de donde venga. Además, oramos. Todos los días vísperas, y los jueves nos reunimos para ir a misa. Parte de nuestro tiempo se lo dedicamos además a enfermos, gente que vive sola, y apoyamos económicamente a familias en situación de necesidad», explica Moya.
Jurídicamente la Tercia de Martos forma parte de una asociación sin ánimo de lucro, inscrita como tal en el Ministerio del Interior y sin vinculación orgánica alguna con la Iglesia Católica. Aún así, la sede se ubica en los salones parroquiales de San Amador y los miembros de la asociación se llaman entre ellos ‘frey’, hermano.
La organización habla en un boletín interno de «normalización de sus relaciones con la Iglesia Católica». En enero pasado varios de los hermanos de Jaén fueron investidos en una solemne ceremonia en la catedral de Coria (Cáceres). Cada uno de los nuevos ‘frey’ se hincó de rodillas en el altar mayor, pronunció su juramento y el gran maestre le tocó con la espada en la cabeza y los hombros, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como manda el viejo rito de caballería. El juramento se hizo en presencia de los obispos de Coria, Albacete y Plasencia, en una misa celebrada por monseñor García Aracil, antes obispo de Jaén y ahora arzobispo de Mérida-Badajoz.
Los nuevos templarios de Jaén han lucido ya uniforme y capas blancas con cruces ‘paté’ o patriarcales en actos como la procesión del Corpus de Martos, los actos del octavo centenario de la batalla de las Navas de Tolosa o reuniones con el Obispado. «Nos hemos puesto a su disposición», indica Moya.
Para ser templario hay que superar tres años de formación. Se arranca como postulante: mayor de edad, sin antecedentes penales y cristiano (no necesariamente católico). Irá pasando por distintos grados: sargento de capítulo, caballero de capítulo y caballero profeso. Sólo entonces tendrá acceso al tesoro de conocimiento templario.
Además de la de Jaén, hay tercias de esta rama en Alicante, Almería, La Coruña, Córdoba, Granada, Málaga, Sevilla y Navarra. Si la agrupación pasa de los nueve miembros, cinco de ellos caballeros, es una encomienda. Las hay en Madrid, Barcelona y Murcia. La asociación tiene casas en otras 25 provincias.
Con semejante implantación, sin embargo, la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén «ha puesto los ojos en Jaén» para un proyecto de envergadura nacional: la Casa del Temple en España. «Ya ha habido conversaciones con los ayuntamientos de La Carolina y Santa Elena. Sería un proyecto en tres fases: un hotel rural temático, un alojamiento para personas en riesgo de exclusión social y una casa para templarios», explica Moya.
¿Qué une tanto a Jaén con los templarios? Desde las Navas, templarios y órdenes de caballería tuvieron una fuerte implantación en la provincia, zona de frontera. Templario fue el castillo de Otíñar. Y templario se piensa que fue el castillo de La Iruela y su iglesia, cuestión que discute Eslava Galán en ‘Los Templarios y la Mesa de Salomón’. Cree Eslava que el castillo nunca fue del Temple, sino del Arzobispado de Toledo. Pero «a principios del siglo XX existió una logia neotemplaria que celebró ceremonias secretas en las ruinas de esta iglesia (…) que se construyó cuando hacía ya doscientos años que habían desaparecido los templarios. No obstante, si los secretos del Temple se transmitieron a otras organizaciones, hay razones para creer que don Francisco de los Cobos, el constructor de esta iglesia, perteneciera a una de ellas. No sé si ha oído hablar del todopoderoso secretario del emperador Carlos V. Él edificó este templo siendo señor de La Iruela. El de los Cobos era muy aficionado a la arquitectura y admiraba a Vandelvira».
«En realidad la orden nunca desaparece», recuerda hoy ‘frey’ Moya. Una ‘ruta mágica’ que llegó a proponer la Universidad de Jaén en su página web bajo el epígrafe ‘Jaén en 48 horas’ recuerda la presencia en Jaén del tesorero del Papa León X Gutierre Doncel, que en 1515 mandó edificar la Sacra Capilla de San Andrés «y al que se mandó colgar de los testículos para que le dijera donde guardaba sus tesoros». O al obispo Suárez de la Fuente del Sauce, el obispo insepulto que llegó a Jaén en 1500 y cuyos restos se guardan en un arcón, «que empezó una catedral, mandó tallar la sillería del coro llena de símbolos para iniciados y construyó un puente para llegar de Baeza a Jaén». Y se refiere a Muñoz Garnica (Úbeda, 1821), «canónigo de la Catedral sin bienes ni fortuna pero rico en obras de caridad».
¿Estaría en Jaén el mítico tesoro de los templarios? ¿La fabulosa Mesa de Salomón’? ¿Sería esa la fuente de las enormes riquezas de los iniciados que buscaron respuestas en la provincia? «El tesoro de los templarios es un tesoro de conocimiento», resume el hermano Moya. Los autores que han explotado la veta literaria templaria hablan de la áurea proporción, de la cábala, de geometrías perfectas, «el nombre verdadero de Dios: el Shem Shemaforash, que no puede escribirse jamás y sólo debe pronunciarse para provocar el acto de crear», según resume Eslava.
Esos secretos los han buscado bajo tierra este verano en Venta de los Santos (Montizón), donde investigadores y voluntarios han encontrado algo que creen que puede tener relación con la Piedra del Letrero o Lápida Templaria: según la literatura esotérica un duplicado del Arca de la Alianza o Mesa de Salomón, que algunos han situado en el Cortijo Canuto. La Asociación para el Desarrollo Rural del Condado, Asodeco, promovió la búsqueda que dio con una gran piedra con figuras talladas. Y una primera figura esquemática en la que se observa el perfil de una cabeza con yelmo circular y una cruz grabada en el pecho.
«Esa piedra tiene algo», han llegado a decir los que la han visto. No consta que arqueólogos de Cultura hayan analizado el hallazgo. Por eso aún es un misterio si es una piedra vulgar o tiene que ver con el secreto de conocimiento por el que dio su vida el maestre Ramírez Gómez en las Navas de Tolosa en 1212, o con esos mismos tesoros del saber que inspiran a los nuevos templarios que han resucitado la orden en Jaén 800 años después.
Una ruta turística y literaria por la provincia
Una relación de puntos de la provincia de Jaén conectados con el esoterismo y secretos de alguna forma vinculados al universo templario sería muy extensa. Muy famosa es la ‘línea telúrica de Jaén’, donde los aficionados al misterio quieren ver fuerzas y poderes ocultos en línea recta desde el Cerro Perulera al raudal de la Magdalena y su lagarto, las iglesias de San Bartolomé y San Juan, la catedral, las pinturas rupestres de los Cañones, el dolmen de Cerro Veleta, los petroglifos de La Tina y el castillo templario de Otíñar como extremo. También se atribuyen ricas simbologías a las vírgenes negras. No hay más que pensar la patrona de la diócesis de Jaén, la Virgen de la Cabeza, es ‘La Morenita’. Y están los castillos calatravos de Martos y Víboras, donde hay quien quiere ver las columnas de Hércules y posibles escondites para la Mesa de Salomón.
El escritor de Arjona Juan Eslava Galán ha sido el que más ha explotado esta veta templaria en Jaén. Títulos como ‘Los templarios y la Mesa de Salomón’ o ‘La lápida templaria’ (publicada con el pseudónimo de Nicolás Wilcox) son ya clásicos sobre el tema. Constancio Zamora Moreno, escribió ‘La Piedra del Letrero, los Templarios’, donde llega a relatar que el mismísimo Hitler envió una expedición al Condado en 1943 para descubrir la piedra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se coherente con tus comentarios e intenta ser educado y respetuoso en los mismos.